La temporada de caza 2026‑2027 en Castilla‑La Mancha ha arrancado con importantes novedades en la normativa autonómica. El cambio más sonado es el incremento de cupos, especialmente en hembras de ungulados, lo que representa un giro en la gestión cinegética actual de la región. Esta medida afecta directamente a cazadores y gestores de cotos, y sobre todo evidencia una mayor apuesta por el control poblacional y la sostenibilidad, sin dejar de lado el papel fundamental de la caza como motor social y económico en la comunidad.
¿En qué consiste el aumento de cupos?
Según la nueva Orden General de Vedas de Castilla‑La Mancha, se incrementan de forma relevante los cupos de varias especies en situación de sobreabundancia o con impacto notable sobre el medio natural y la agricultura:
- Gamo y ciervo: aumenta un 30 % el cupo de machos y un 100 % el de hembras.
- Corzo: el cupo de machos juveniles sube un 30 % y el de hembras un 100 %.
- Cabra montés: el cupo de hembras se duplica.
- Jabalí: sigue sin cupo limitado en los cotos, recomendándose ahora el control específico de juveniles y hembras para ser más eficaz en la reducción de población.
Estas cifras suponen un cambio importante respecto al equilibrio tradicional entre sexos cazados, priorizando ahora la extracción de hembras como fórmula para estabilizar o reducir el crecimiento poblacional de estas especies.
Motivos y contexto de la medida
La apuesta de la Consejería de Desarrollo Sostenible responde principalmente a:
- Evitar daños en cultivos: Las últimas temporadas han marcado un aumento de daños agrícolas atribuidos a ungulados, sobre todo en zonas de viñedo, cereal y olivar.
- Salud del monte: Altas densidades de ciervo, gamo o cabra montés dificultan la regeneración natural y alteran estructuras vegetales sensibles.
- Prevención sanitaria: Densidades elevadas facilitan la diseminación de enfermedades animales, un motivo de especial seguimiento en Castilla‑La Mancha por el peso del sector ganadero extensivo.
- Recomendaciones técnicas: La caza de hembras, mucho más efectiva a medio plazo para modular la dinámica de poblaciones silvestres, es un planteamiento que ya venían reclamando entidades de gestión cinegética y científica.
Impacto en la actividad cinegética
Las nuevas cuotas brindan una oportunidad a los cazadores de mayor aprovechamiento en recechos, aguardos y monterías. Dado el mayor número de permisos de extracción de hembras y machos juveniles, se prevé un aumento de jornadas y de movimientos en cotos. Esto puede repercutir en demandas de equipamiento adecuado y cierta especialización en el seguimiento y abordaje de animales —especialmente, cuando se trata de localizar y seleccionar hembras o ejemplares juveniles.
No obstante, la efectividad de la medida dependerá de la implicación de titulares de cotos, guardas y cuadrillas de cazadores, ajustando los cupos asignados a la realidad de cada terreno.
Normativa y licencias a tener en cuenta
Cualquier cazador que participe en esta modalidad debe contar con la licencia de caza de Castilla‑La Mancha vigente o la licencia interautonómica de las comunidades adheridas al convenio, facilitando así la movilidad de aficionados. Además, los permisos de coto y precintos para especies de caza mayor siguen siendo esenciales, así como la tenencia y traslado legal de armas y munición conforme al Reglamento de Armas español y las guías de pertenencia correspondientes. Ante cualquier duda sobre normativa, consulta la web oficial de la Junta de Castilla‑La Mancha.
Para quienes deseen practicar el rececho de ungulados o participar en monterías, recuerda que:
- La Intervención de Armas de la Guardia Civil exige armas rayadas (rifles) con licencia tipo D para caza mayor, y guía de pertenencia activa.
- La especie, sexo y edad deben coincidir con lo autorizado en el permiso de la batida o rececho y conformarse con la normativa autonómica sobre vedas y cupos.
Cómo prepararse: Consejos prácticos
Aunque el cambio normativo es relevante sobre el terreno, en términos prácticos, una preparación adecuada para la caza de hembras de ungulados implica:
- Revisar permisos, documentos y licencia antes de la jornada.
- Ajustar el equipamiento óptico para localización y distinción a distancia. Unos buenos prismáticos y visores de calidad son claves.
- Preparar correctamente la rifle y munición adecuada a la especie y distancia prevista.
- Planificar la jornada según el comportamiento y la agrupación social de las hembras, que suele ser diferente al de los machos.
- Contar con equipamiento para la extracción y procesado de las piezas —por ejemplo, cuchillería apropiada.
Refuerzo del papel de Castilla‑La Mancha en el sector
La comunidad sigue posicionándose como uno de los grandes espacios cinegéticos de la península. Con 108 000 licencias expedidas en 2025 y la presencia de la licencia interautonómica, el sector espera una temporada activa, especialmente por el aumento de oportunidades que supone este cambio de cupos. Esto se traduce también en una dinamización del turismo rural y de la economía local.
En definitiva, el nuevo marco para la caza mayor en Castilla‑La Mancha pone la gestión efectiva de poblaciones y la sostenibilidad al centro de la práctica cinegética. El cazador, ahora más que nunca, es pieza clave en el control de las poblaciones silvestres y en la protección del equilibrio entre naturaleza y agricultura.
